No, nunca; solo la que yo publiqué.
Le vendieron solo esa?Sí, las fotos, desde luego, no se publicaron, pero tanto como estar secuestradas.Su memoria es buena.Y un retrato de familia.El Mundo, si es que se la vendieron?Tiene uno ahora delante el número.No me hable de ese señor.Vodafone, Orange, 3, O2, brasilien 40404, nextel, TIM, haiti 40404.Code, für Kunden von, vereinigte Staaten 40404 (beliebig kanada 21212 (beliebig vereinigtes Königreich 86444.Los santos inocentes, de Delibes, lo hace del fondo miserable del señorito cazador.A nadie le resulta agradable que le recuerden una brutta figura.Todo, en esa clase de libros, suele ser menos de la mitad, y no siempre lo más interesante.Matos fue ayudado a subir a una escalera desde donde dominar toda la escena; el Caudillo, al verlo, bromeó con él, diciendo: Como se caiga el fotógrafo y se mate, lo tendremos que poner entre las perdices!A menudo solos yo, con mi máquina de fotos, y Franco, con su secretario.Hay infinitas maneras de contar una historia, pero para esta solo se le ocurren a uno dos y media: empezando por el principio, empezando por el final y, la media, empezando por la mitad.
Se levanta Peñafiel y vuelve con su libro.




Me parecía y me parece cosa de señoritos, una cosa feudal.No, la mayoría no las conocía.Le muestro las identificaciones de Peñafiel.Estas fotos aparecieron en noviembre pasado en un montón, entre otras 100 o 200 de escaso interés, procedente cada una quién sabe de dónde.Quién se la pasó?En el laboratorio de su casa positivó el trabajo en presencia de los citados policías; de los positivos que le requisaron hizo dos copias, una para la Casa Civil de Franco y otra para él, siendo advertido que sus fotografías no podían salir del país.Una vieja doncella pulcramente uniformada le deja a uno solo cinco o seis minutos en un grandísimo salón, con tiempo para mirar vouchers de regalo de viaje cuadros, vistas, muebles.Le retrató el gran Bagaría; perdió un ojo antes de la guerra, lo que no le impidió ser fotógrafo, y de haberse quedado en Barcelona el 18 de julio de 1936, hubiera perdido la vida: a su padre lo asesinaron un día después.Fue él quien compró y publicó, a moro muerto, las fotos de la agonía de Franco, repulsivas incluso para quienes esperábamos entonces, y cuánto, su final.Una hora y media más tarde, un vehículo lo recoge de su casa y lo conduce hasta el término municipal de Santa Cruz de Mudela, en la Encomienda de Mudela (Ciudad Real donde Franco estaba llevando a cabo una de la mayores cacerías.Aquellos negativos fueron posteriormente recuperados por Matos en 1983, en el Ministerio del Interior, donde se conservaban.
Se los sopló el que se la vendió?