Rotaba sus caderas dándose gusto sin sacar casi nada la tranca que la invadía.
"Qué lindo que vengas a visitarnos, nosotras te recordamos mucho Dijo Aída.
Esa niña nunca se había depilado a juzgar por la maraña de pelos que me mostraba en medio de las piernas, incluso su raja trasera dejaba escapar unos pelos negros, la verga se me levantó al instante.
"Cierto, no he tenido tiempo, pero ya me la pruebo"."Qué linda pichota tienesdigo pene, Raúl y eso que sólo esta algo parada, es más larga y gruesa que.Sólo se oía el ruido de agua al caer, había un silencio cómplice de los hechos que daban, no nos decíamos nada pero todo era evidente, mientras frotaba su cabellera sentí que tomaba mi verga con la mano y la dirigía al centro.Alicia volteó y me miró admirándola, yo hice como si sólo pasaba por la puerta."Qué bien que te gusten, porque en la escuela me tienen acomplejada por lo grandes, mira cómo se me mueven, me parece que están blandos, tócalos para que lo notes".Terminé de vestirme, y al momento entró Lucia que me miraba con ojos brillantes y se notaba acalorada, le dejé un dinero para víveres y salí a seguir en la continuación de los trabajos de reparación, pasé a reclamar la encomienda de ropa interior."No te preocupes que a mí también me gusta estar desnuda, pero ya oíste a mami."Quieres ver el resto, puedo desfilarte sin la bata si quieres?".Me agarró la picha y le descubrió el glande lentamente por tener mucho prepucio tuvo que correrlo todo, la cabeza color rojo intenso brillante palpitó por la arrechera.Tiene un bonito cuerpo, ya quisieran muchas tener los senos suyos tan bien presentados." -"Le agradezco sus comentarios, claro que lo que más cuido son mis senos, sin embargo ya no están tan paradas como antes, pero bueno compadre vamos a llevarlo a su hospedaje.Aprovechemos ahora para tomarte la medida de caderas por si tengo que comprarte jeans." -"Padrino quieres que me quite los calzones, para medirme?" -"No por encima te la tomo apenas lo dije me arrepentí, pero debía respetar a mi ahijada.Me tocó salir a conseguir un maestro de obras e instruirlo para que reparara las maltrechas oficinas y ordenar los materiales requeridos me tomó todo el día, pero debía iniciar un censo de fincas que se inscribieran en un programa de subsidios a pequeños agricultores.Bajé la espalda de su madre que apoyó sus manos en la cama y comencé a bombearla una y otra vez, luego sacando el garrote que dejaba un vacío en el ano y antes que cerrara, volvía a meterla, la tenue luz de la lámpara.
Pasé a mi cuarto a cambiarme pero me quede pensativo acerca del morral, ya que estaba seguro de no haberlo visto cuando llegué, terminé de vestirme con camiseta y una pantaloneta de fútbol, pero me quedó la impresión que Lucia tenía rato de haber llegado.
Bueno me voy a bañar porque debo salir, así que mientras ponemos la puerta, es mejor que salgas".




Fue una visión de un minuto, tiempo más que suficiente para que mi verga se pusiera como un riel, quería mirar sus tetas pero ella tendría que estar de frente, así que se me ocurrió hacerme el encontradizo, tan pronto cerró la ducha hice.Aída no sintió que desperté por lo que siguió en su labor, dejándome ver la raja de su culo, se agachó, ahora su chocho peludo me quedó enfrente como un erizo, me lo estaba mostrando tan cerca que si estiraba el brazo lo podía tocar.Me comuniqué perros que se regalan en mardel enseguida con la oficina central y autorizaron pagar arriendo pues debía conseguir un lugar donde vivir alquilado mientras se rehabilitaban oficinas y mi habitación, por lo que me fui a pedir asesoría a donde mi comadre Alicia a la cual no veía desde.Pedir perdÓN, SIN tener QUE citar FÍsicamentadie.Refiriéndose a mi picha que estaba medio parada."Hola padrino, está todo fresquito, Te estabas bañando?, venta de aretes para ganado en mèxico Es que hace un calor tremendo".Una de las cosas más comunes con las que podemos identificar que aún el perdón no ha llegado a nuestro corazón es cuando sentimos o pensamos: Perdono pero no olvido.
Mirándome a los ojos me dijo, -"Cómo se te ven de marcadas las venas.
Al anochecer apareció Aída, la hija menor, cabello castaño y una boca de gruesos labios, alta y gruesa de caderas, con cintura estrecha y unas pantorrillas torneadas que su larga falda apenas dejaba ver, no podía creer que ese monumento fuera la niñita que dejé.